Líderes del Mercosur y de la UE firman acuerdo y defienden el multilateralismo

Será la mayor área de libre comercio del mundo.

InternacionalAyer Agencia Brasil

Autoridades sudamericanas y europeas aprovecharon la ceremonia de firma del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, este sábado (17), en Paraguay, para defender el multilateralismo y el libre comercio como motores de desarrollo económico.

En su discurso, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, afirmó que la firma del tratado negociado a lo largo de los últimos 26 años reafirma la creencia de los Estados miembros de ambos bloques regionales en el comercio justo y en el multilateralismo.

"Con este acuerdo enviamos un mensaje claro al mundo, en defensa del comercio libre basado en reglas, y [a favor] del multilateralismo y del derecho internacional como base de las relaciones entre países y regiones", afirmó el presidente del consejo.

Costa señaló que, aunque haya tardado, el tratado "llega en un momento oportuno". "Porque este acuerdo es una apuesta por la apertura, el intercambio y la cooperación, frente a [amenazas de] aislamiento y del uso del comercio como arma geopolítica. […] Con él, no aspiramos a crear esferas de influencia, sino esferas de prosperidad compartida, basadas en la confianza, la cooperación y el respeto a la soberanía de nuestras democracias. No pretendemos ni dominar, ni imponer, sino promover y reforzar los vínculos entre nuestros ciudadanos y nuestras empresas para, así, crear riquezas de forma sostenible, protegiendo el medio ambiente y los derechos ambientales."

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reforzó la evaluación de Costa al decir que el acto tiene potencial de conectar continentes y crear la mayor área de libre comercio del mundo, con un mercado de 700 millones de personas.

"Elegimos el comercio justo en vez de aranceles. Elegimos asociaciones a largo plazo en vez de aislamiento", dijo Ursula.

Anfitrión del evento, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, destacó el pragmatismo diplomático necesario para superar 26 años de estancamientos.

"Estamos ante un día verdaderamente histórico, muy esperado por nuestros pueblos, [capaz de] unir dos de los más importantes mercados globales, y que demuestra que el camino del diálogo, de la cooperación y de la fraternidad es el único camino", resaltó Peña.

Destacó el empeño del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva —quien, por cuestiones de agenda, no pudo viajar a Asunción— y de Ursula von der Leyen para el éxito de las negociaciones. "Sin el presidente Lula, tal vez no hubiéramos llegado a este día. Él fue uno de los responsables fundamentales de este proceso."

Por su parte, el presidente de Argentina, Javier Milei, destacó que el acuerdo constituye un punto de partida para la exploración de nuevas oportunidades comerciales y base para una mayor integración regional, fundamentada en el libre comercio. Según el mandatario argentino, la promoción de la estabilidad macroeconómica y de la previsibilidad jurídica son condiciones indispensables para la prosperidad y la justicia social.

"Pero, para eso, es fundamental que, durante la etapa de implementación del acuerdo, el espíritu de lo acordado sea preservado. La [eventual] incorporación de mecanismos restrictivos, como cuotas, salvaguardias o medidas equivalentes, reduciría significativamente el impacto económico del acuerdo, atentando contra el objetivo esencial del mismo", señaló Milei, incentivando a los países sudamericanos y europeos firmantes del acuerdo a seguir avanzando en nuevos frentes de apertura comercial.

El mandatario de Uruguay, Yamandú Orsi, clasificó el acuerdo como una "asociación estratégica", capaz de mejorar la vida de la población de los países firmantes con oportunidades reales. "En un mundo atravesado por tensiones y por la erosión de certezas que ordenaron la política y el comercio global por décadas, este tratado adquiere una relevancia particular. No solo porque constituye la mayor asociación comercial del mundo, sino también porque representa una decisión clara: apostar por las reglas en tiempos de volatilidad y cambios permanentes", dijo Orsi, sosteniendo que la integración comercial, para Uruguay, es una "condición indispensable para el desarrollo", además de constituir una plataforma de enfrentamiento "a amenazas que no reconocen fronteras, como el narcotráfico y otras prácticas ilícitas transnacionales".

Representando a Brasil, el ministro de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira, repitió la declaración de Lula, para quien el acuerdo comercial entre Mercosur y Unión Europea es una prueba de la fuerza del mundo democrático y una demostración de compromiso con el multilateralismo. "El acuerdo establece, de hecho, una asociación entre nuestras regiones, con enorme potencial económico para nuestras sociedades y profundo sentido geopolítico para nuestros países […] Propiciará ganancias tangibles, más empleos e inversiones, mayor integración productiva, acceso ampliado a bienes y servicios de calidad, innovación tecnológica y crecimiento económico con inclusión social […] ante un mundo azotado por la imprevisibilidad, el proteccionismo y la coerción."

Tras la firma, el texto será sometido a la ratificación del Parlamento Europeo y de los congresos nacionales de cada país integrante del Mercosur. La entrada en vigor de la parte comercial del acuerdo depende de la aprobación legislativa, con previsión de implementación gradual a lo largo de los próximos años.

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